martes, 21 de octubre de 2008

Planificación

.........FASE......................FECHA INICIO..... Nº DIAS.......FECHA FIN.......PORCENT.

1 Documentación................13/10/2008...........67.............13/01/2009..........0,00%


2 Bocetos..............................11/11/2008...........42.............07/01/2009.........0,00%

2,1 Bocetos iniciales .........11/11/2008...............20,5.............09/12/2008............0,00%

2,2 Bocetos finales..............08/12/2008..............23................. 07/01/2009........... 0,00%


3 Obra final
(4 dimensiones)............... 08/01/2009........105,5......... 04/06/2009......... 0,00%

3,1 D. Biológica ..................08/01/2009............. 26,5........... 13/02/2009............. 0,31%

3,2 D. Social ................13/02/2009............ 25,5........... 20/03/2009............. 0,00%

3,3 D. Psicológica ..............23/03/2009............. 26,5.......... 28/04/2009............. 0,00%

3,4 D. Espiritual ..............29/04/2009............ 26,5........... 04/06/2009............. 0,00%


4 Memoria del proyecto........ 09/01/2009.......117,5......... 23/06/2009..........0,00%






Objetivos generales. Objetivos Específicos


El propósito general es la investigación del concepto del propio proyecto, desde diferentes puntos de vista. El proyecto está abierto a toda clase de pequeños trabajos que ayuden a desarrollar el tema, como la lectura de obras de interés, la visualización de películas sobre el tema, recopilación de imágenes y testimonios de expertos en materias colindantes con la temática. El planteamiento inicial del proyecto se basa en la creación de cuatro obras que reflexionen sobre las cuatro dimensiones que posee el Hombre pero extrapolándolas al Hombre post-biológico, en lo que será una investigación sobre un futuro incierto.

El primer objetivo específico que me he marcado es la investigación plástica de la fusión entre maquinaria-tecnología y la propia anatomía humana. Este objetivo se alcanzaría en la fase de bocetos y documentación. El segundo es la plasmación en composición y contenido de cada una de las dimensiones del Hombre según las teorías filosóficas (una dimensión biológica, luego una dimensión social, otra psicológica, y finalmente una espiritual). Este objetivo se alcanzaría en la fase final de los bocetos y en la plasmación de las cuatro obras.

Introducción al proyecto: "El tiempo de la máquina"

El tiempo de la máquina es un proyecto que surge de la necesidad que subyace en la muerte; de la pérdida de aquello que conocemos y desaparece para dejar paso a lo desconocido.

A principios del s. XX las ciudades cambiaron de alma. Dejaron de ser paisajes conocidos y acogedores en los que las personas convivían para convertirse en lugares de paso, de desconocidos, de agresores.
Fue la época en la que se ejecutaron las obras de remodelación de grandes ciudades como París, la época en la que la noche dejó de ser oscura y la maquinaria industrial abrió una nueva dimensión de posibilidades hasta entonces desconocidas. Fue la época en la que el tiempo de la máquina sustituyó al tiempo del hombre y al tiempo natural.
Siglo XXI. Todos los avances de la maquinaria y la tecnología nos han hecho llegar más lejos de lo que nunca antes ninguna especie en el planeta había llegado. Leí en algún lugar que si comprimiéramos la historia del Universo en un año, el Hombre sólo rellenaría diez segundos. Diez segundos en los que se han logrado tantas cosas… y sin embargo estamos al borde del cataclismo climático, sobreexplotando los frutos de la tierra y disponiendo de la propia vida a nuestro antojo. No todo es malo, sin embargo. Actualmente posiblemente dispongamos de la mayor esperanza de vida de la historia, somos capaces de comunicarnos con casi cualquier parte del planeta y enterarnos de sucesos globales en tiempo real. Disponemos de máquinas que nos mantienen vivos, máquinas que nos calientan en invierno y enfrían en verano, máquinas que nos divierten y máquinas que nos sirven.

Ante semejante panorama, qué ocurriría si esa dependencia del Hombre, la creación de Dios hecha carne, hacia la máquina, la Creación del Hombre, fuera definitiva. ¿Qué ocurriría si el hombre fuera máquina? ¿Qué ocurriría si la información de nuestro cerebro pudiera descodificarse y reescribirse como “ceros” y “unos”, que ocurriría si pudiéramos construir y operar con cuerpos prostéticos?
¿Qué sería pues del Hombre sin enfermedades, sin necesidades, sin miedos…?

Es éste el tiempo de la máquina. El tiempo del Hombre post-biológico.
Para llevar a cabo este viaje partiré de la lectura de varios libros que profundizan en la visión de ese mundo, la experiencia del cuerpo post-biológico y la documentación mediante obras de cine, ilustración y animación de este concepto que, por lado, no es nuevo en estas materias.

domingo, 12 de octubre de 2008

De sueños y pesadillas


Seguro que al menos una vez en la vida has soñado que te perseguían o que te caías en un hoyo o agujero que parecía muy profundo. Dicen que son sueños motivados por alguna necesidad o angustia que está incrustada en el inconsciente. También mucha gente ha escrito sobre los significados de los sueños, y más sobre las pesadillas, pero la verdad es que espero que no seas de los que leen ese tipo de cosas.

De la misma manera que cuando preguntas a alguien dónde está algo te responden “a la izquierda y dos calles más allá a la derecha” y no les pides que te hagan un mapa y te den una fotografía del lugar que buscas: los sueños deberían funcionar así. Son “restos” que salen de muy dentro y que tienen que ayudarte a tomar decisiones o tener claro cuáles son las cosas que te preocupan.

Recuerdo haber soñado hace años con tres cosas repetidamente; una de ellas era que me quedaba ciego y otras veces en una silla de ruedas. Creo que eso, a una edad temprana, te hace valorar más lo que ves y lo que haces, en especial cuando son sueños muy vívidos. Otro tema recurrente era que me moría, ya fuera de accidente o enfermedad mortal; recuerdo ahora mismo uno en el que, de repente, no podía respirar, mis pulmones no funcionaban, y la agonía era larguísima. Quizá para contrarrestar otras veces –muy pocas veces, pero se me quedaron más grabadas –soñaba que no podía morir. No del estilo de ser algo especial ni nada parecido, sino de no morir, sencillamente. Eran sueños en los que envejecía muy despacio y todos a mi alrededor iban muriendo. Resultaba aterrador porque te sentías solo, pero a un nivel que hasta entonces no me podía ni imaginar.

Después de contarte tengo que decirte que no he tratado de buscarle significado a todo eso porque tampoco creo que sirva de nada. Pero si que tengo que reconocer que con el tiempo, todo eso ha conseguido que cualquier cosa que yo tenga no le preste demasiada atención (al fin y al cabo de alguna manera ya había muerto varias veces) y me aterre sin embargo, que le pase “algo” a cualquier ser querido.

Pequeñas satisfacciones, grandes motivaciones


Sobre gustos no hay nada escrito, suele decirse, a pesar de los muchos que existe al respecto. Te digo esto porque te hablaré sobre algunas de las cosas que me gustan.

Una de esas cosas es la ciencia ficción. Tengo predilección por las temáticas cyberpunk y su “visión” pesimista del futuro; la tecnología acaba volviéndose en nuestra contra y acabamos de una manera u otra subyugados (¿y acaso no lo estábamos hoy?) a ella. El cyberpunk también adelantaba el uso y el abuso de las drogas sintéticas (su uso reconocido en soldados y el abuso de ellas son también temas actuales), la destrucción del planeta (a ello parecemos abocados), las ciudades como “entes” con voluntad propia y afán desmesurado de expansión (por suerte actualmente las ciudades no, pero otro tipo de “entes” si que han demostrado ese afán), una humanidad centrada en la mediocridad y en el consumismo, reconstruida con prótesis y complementos mecánicos y digitales (esto me suena demasiado… por cierto, ¿dónde habré dejado el mp4?), enfermedades diseñadas en laboratorios y sobre todo, máquinas tan parecidos a nosotros mismos que acaban siendo más humanas que los humanos. Quizá el cyberpunk, la llamada corriente pesimista del futuro ya no existe como tal, porque ya no es corriente ni movimiento, son ideas y estéticas que se han absorbido y forman parte del imaginario popular. De cualquier manera a algunos nos siguen apasionando películas como Nivel 13, ExistenZ, I.A., El hombre bicentenario, Ghost in the Shell (y 2), Avalon, Hijos de los hombres o The Matrix.

Conozco muy pocos programas de radio. Esa mínima fracción que conozco se compone de dos programas de cadenas distintas que rivalizan en horario pero que a veces comparten temática; Milenio 3 y La Rosa de los Vientos. Son dos pequeñas ventanas que se abren de noche, en la madrugada, y quizá por eso tiene el halo de intimidad que atrae y engancha. El primero está más dirigido al misterio; todo lo que trata siempre parece tener un algo oculto, pero está tratado con un toque especial, lo que llaman el periodismo de lo oculto. El segundo también trata estas temáticas entre otras muchas. La Rosa de los Vientos es un resumen semanal de temas de actualidad, combina historia, arqueología, literatura, cómics, música, tertulias y monográficos. La verdad es que combinados hacen pasar muy buenos ratos y las dosis de cultura nunca vienen mal.

Para acabar voy a hacer una pequeña lista de cosas que me gustan; los videojuegos con una buena historia, porque es una experiencia similar a lo que sería una película interactiva, e incluso a veces te hacen descargar adrenalina; las películas de Terry Gilliam, en especial Brazil y Doce monos por la estética “sus” futuros y la fuerza con que se persiguen los sueños en sus historias; las películas de David Cronemberg, en especial Videodrome, Una Historia de Violencia y Promesas del Este, por el estilo y porque la violencia que muestra es cruda y a veces irracional, como el hombre, pero no gratuita; las historias de Neil Gaiman, tan buenas y entrañables como las reuniones familiares de Navidad; y por último, poder tener una cámara de video, un block, un lápiz y una idea.

Ya me conoces un poco más. Pero dejemos claro que nunca nadie conoce a nadie realmente, no del todo. Lo leí en algún lugar y después de darle muchas vueltas lo creo. Esa es la magia por la que nos seguimos sorprendiendo, emocionando o enfadando. Y, ¿por qué te digo esto? Es sencillo. Tú, como yo, escribimos lo que queremos que se sepa de nosotros. Esa información está dirigida y filtrada por lo que no somos totalmente sinceros. Por eso tenemos secretos.

¿O no?

jueves, 9 de octubre de 2008

Nueve de febrero de dos mil ocho. Diez y diez de la mañana.


El hecho que más me han marcado en el último año ha sido la muerte de mi padre. Hace ocho meses. No sólo fue el hecho en sí y lo que trajo consigo, si no que quizá fue lo rápido que cambió todo a mi alrededor. No me cabe duda que yo también cambié.

Te voy a contar algo. Se dice que durante el siglo XV, en una pequeña aldea cercana a Núremberg, vivía una familia con 18 niños. Para poder poner pan en la mesa para todos ellos, el padre, y jefe de la familia, trabajaba casi 18 horas diarias en las minas de oro, y en cualquier otra cosa que se presentara. A pesar de las condiciones tan pobres en que vivían, dos de los hijos de Albrecht Dürer tenían un sueño. Ambos querían desarrollar su talento para el arte, pero bien sabían que su padre jamás podría enviar a ninguno de ellos a estudiar a la Academia. Después de muchas noches de conversaciones calladas entre los dos, llegaron a un acuerdo. Lanzarían al aire una moneda. El perdedor trabajaría en las minas para pagarle los estudios al otro.Al terminar éste sus estudios, pagaría entonces los estudios al que quedara en casa, con las ventas de sus obras, o como fuera necesario. Lanzaron al aire la moneda un domingo al salir de la Iglesia. Albretch Dürer ganó y se fue a estudiar a Núremberg. Su hermano comenzó entonces el peligroso trabajo en las minas, donde permaneció durante los siguientes cuatro años, para sufragar los estudios de su hermano, que desde el primer momento fue toda una sensación en la Academia.

Los grabados de Albretch, sus tallas y sus óleos llegaron a ser mucho mejores que los de muchos de sus profesores, y para el momento de su graduación, ya había comenzado a ganar considerables sumas con las ventas de su arte. Cuando el joven artista regresó a su aldea, la familia Durer se reunió para una cena festiva en su honor. Al finalizar la memorable velada, Albretch se puso de pie en su lugar de honor en la mesa, y propuso un brindis por su hermano querido, que tanto se había sacrificado para hacer sus estudios una realidad. Sus palabras finales fueron: "Y ahora, Albert hermano mío, es tu turno. Ahora puedes ir tú a Núremberg a perseguir tus sueños, que yo me haré cargo de ti". Todos los ojos se volvieron llenos de expectativa hacia el lugar de la mesa que ocupaba Albert, quien tenía el rostro empapado en lágrimas, y movía de lado a lado la cabeza mientras murmuraba una y otra vez: "No... no... no...". Finalmente, Albert se puso de pie y secó sus lágrimas. Miró por un momento a cada uno de aquellos seres queridos y se dirigió luego a su hermano, y poniendo su mano en la mejilla de aquel le dijo suavemente: "No, hermano, no puedo ir a Núremberg. Es muy tarde para mí. Mira lo que cuatro años de trabajo en las minas han hecho a mis manos. Cada hueso de mis manos se ha roto al menos una vez, y últimamente la artritis en mi mano derecha ha avanzado tanto que hasta me costó trabajo levantar la copa durante tu brindis... mucho menos podría trabajar con delicadas líneas el compás o el pergamino y no podría manejar la pluma ni el pincel. No, hermano... para mí ya es tarde".

Un día, para rendir homenaje al sacrificio de su hermano Albert, Albretch Durer dibujó las manos maltratadas de su hermano, con las palmas unidas y los dedos apuntando al cielo. Llamó a esta poderosa obra simplemente "Manos", pero el mundo entero abrió de inmediato su corazón a su obra de arte y se le cambió el nombre a la obra por el de "Manos que oran". Ningún cuadro expresa tanta tristeza, belleza y melancolía. El autor trato de expresar todas sus sensaciones incluido su sentimiento de culpa para agradecer a su hermano su sacrificio.La próxima vez que veas una copia de esta creación, mírala bien.

Te he contado esta leyenda sobre Durero porque quería que entendieras lo que es que alguien se sacrifique por ti sin poder devolvérselo.

Mi padre trabajó toda su vida para que no nos faltara nada, ni a mí ni a mis hermanos. Era el que más nos animaba y siempre fue un ejemplo.

Un cáncer se lo llevó en unos meses, sin que pudiéramos hacer nada.

sábado, 4 de octubre de 2008

Un puñado de autores (VI). Alex Ross


Alex Ross nació en Portland, Oregón (EE.UU.) el 22 de enero de 1970. Hijo de una ilustradora de moda y publicidad, desde temprana edad se siente atraído por el dibujo y por los cómics de superhéroes. Trasladado con su familia a Chicago, cursa estudios artísticos en la American Academy of Art de dicha ciudad y en 1989 es contratado por la agencia publicitaria Leo Burnett. Ese mismo año tiene lugar su entrada en la historieta al ilustrar la miniserie de 4 comic-books Terminator: The Burning Earth para Now Comics. En 1993 inicia su colaboración con DC Comics realizando la portada de Superman: Doomsday Beyond, una novela protagonizada por el Hombre de Acero escrita por Louise Simonson. Desde entonces hasta la actualidad, elabora numerosos pósters, calendarios, portadas para comic-books y para libros, litografías, diseños para juguetes y estatuillas, etc. con los superhéroes de la casa, logrando gracias a su estilo hiperrealista y casi fotográfico, en la línea del célebre artista Norman Rockwell, ser aclamado unánimente tanto por el público lector como por la industria editorial.


Aunque Ross sea uno de esos autores que optan por el fotorrealismo y el uso de la fotografía como referencia directa para realizar las escenas, es único en el sentido de que no da la impresión de estar copiando de una foto, todo lo contrario, la referencia se evapora para convertirse en una imagen fantástica totalmente diferente, separándose tanto del referente que tiene vida propia; además nunca pierde la narrativa secuencial y resulta ágil, dinámico y muy elegante a su manera. Es increíble la facilidad que tiene de plasmar con imágenes tan realistas la fantasía y la grandeza de los héroes, todos perfectamente retratados y con unos rostros que derrochan personalidad.
La obra de Ross habla por sí sola. La verdad es que ahora mismo es el ilustrador que tengo como referencia. Técnicamente es muy bueno en su género, hiperrealismo, y narrativamente también lo es (os recomiendo haceros con un ejemplar de Kingdom Come entre otros). Pero si quiero destacar algo es el trabajar de reinvención de Ross al volver a diseñar a cada superhéroe, simplificándolo y dotándolo de una moral y personalidad propia. Es la idea de no conformarse con lo que te dan y volver a reinventarlo dándole una nueva dimensión lo que más me gusta de este autor.